Penas


Todas las letras del mundo, no te han preparado para la amarga conciencia de la soledad. Ni siquiera en sueños te vence el ánimo y las multitudes a tu alrededor hacen aguas en tus entrañas. El rugido inherente a la masa no te deja oír la palabra que anhelas, ni sentir el abrazo tardío de alguien que te ama.
O que querrías que te amara.
No hay altruismo en sus miradas, tan sólo la amarilla codicia de un veneno inventado; la vana promesa de una felicidad falsa y fugaz. Nada de honradez. Nada de tolerancia. Nada de compasión. Sólo odio y rencor. Mentiras y lágrimas derramadas o no.
Tú lo sabes. Él lo sabe. Todos lo sabemos.
Y sólo un alma sufre por el engaño que es la vida. Sufre en silencio mientras los demás gritan rabiosos en busca de una víctima más.
Sí. Serás tú. Otra vez.
Ellos confunden la bondad con la flaqueza, y es tu don el que realmente te hace débil. Penas por el aislamiento. Penas por la injusticia. Y seguirás penando mientras seas diferente. Mientras la ira no domine tu cuerpo y te haga un inhumano más.
Penarás.
Y, al final del día, seguirás estando sólo. Aun cuando estés rodeado.
No te engañes.
Ni siquiera tu conciencia te dará una palmada amistosa en la espalda.
Ni el corazón te acompañará con un latido.
* * * * *
Mañana colgaré el capítulo que tenía para hoy. Esto lo necesitaba más.

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